Una pregunta aparentemente inocente ha reunido a algunas de las mayores figuras del entretenimiento, el deporte y la música: ¿cuál es tu Pokémon favorito?
Para celebrar su 30 aniversario, The Pokémon Company lanzó un anuncio durante la Super Bowl cargado de celebridades que no solo prestan su imagen, sino que muestran su vínculo personal con la franquicia. El resultado es más que marketing: es una radiografía de cómo Pokémon ha atravesado generaciones.
Porque cuando estrellas globales hablan de criaturas de bolsillo con naturalidad, queda claro que la saga ya no es solo un videojuego. Es cultura compartida.
Celebridades que no esconden su lado gamer
El spot reúne perfiles muy distintos, pero todos con algo en común: crecieron (o siguen creciendo) con Pokémon.
Lady Gaga eligió a Jigglypuff, destacando su rango vocal de 12 octavas e incluso cantando su icónica melodía.
El presentador Trevor Noah se decantó por Psyduck, fascinado por sus poderes psíquicos capaces de “cambiar el mundo con su mente”.
Jisoo, integrante de BLACKPINK, conectó con Eevee por su capacidad de evolucionar en múltiples formas, algo con lo que dice identificarse.
Desde el deporte, el joven futbolista Lamine Yamal nombró a Zygarde por su fuerza y versatilidad, mientras que el piloto de Fórmula 1 Charles Leclerc destacó la velocidad y lealtad de Arcanine.
La actriz Maitreyi Ramakrishnan eligió Luxray, un Pokémon con el que bromea compartir afición por dormir.
Por su parte, la artista Young Miko se quedó con Gengar, subrayando su personalidad traviesa pero afectuosa.
El mensaje es evidente: Pokémon ya no pertenece solo al público infantil o al nicho gamer.
Mucho más que un anuncio
El comercial no es una acción aislada. Forma parte de una campaña global centrada en la participación de los fans y en reflexionar sobre el impacto de la franquicia desde su debut en 1996.
La iniciativa busca unir a jugadores veteranos y nuevos seguidores alrededor de una pregunta universal dentro de la comunidad: elegir un favorito, además, la campaña se extenderá durante todo el año con eventos y experiencias para celebrar las tres décadas de la marca.
No es casualidad que el escaparate elegido fuera la Super Bowl. Pocas plataformas ofrecen una exposición comparable, y Pokémon ha decidido utilizar ese altavoz para recordarle al mundo que sigue siendo un gigante cultural.
Cuando la nostalgia se convierte en estrategia
Hay algo especialmente interesante en esta campaña: no se apoya solo en la nostalgia, sino en la identificación emocional.
Pokémon funciona aquí como un lenguaje simbólico que permite a las celebridades mostrar una parte más humana y reconocible.
Incluso casos externos al anuncio refuerzan esta conexión. Bad Bunny, por ejemplo, ha contado que siempre elegía a Charmander cuando jugaba, demostrando una pasión que arrastra desde la infancia.
Ese tipo de confesiones ayuda a derribar la barrera entre ídolos y fans.

A primera vista, puede parecer una simple curiosidad pop. Pero en realidad revela varias tendencias clave de la industria del entretenimiento.
Pokémon sigue siendo una de las propiedades intelectuales más transversales del mundo. Logra atraer a músicos, actores, atletas y nuevas generaciones sin perder relevancia.
Las marcas ya no venden solo productos; venden pertenencia cultural. Preguntar por el Pokémon favorito es invitar a millones de personas a participar en una conversación global.
Demuestra el poder de la nostalgia bien gestionada. No se trata de mirar atrás, sino de integrar el pasado en el presente mediático.
Y hay un detalle importante: muchas de estas figuras no interpretan un papel publicitario artificial. En varios casos son fans reales, lo que refuerza la credibilidad del mensaje.
La cultura gamer ya es cultura mainstream
Hace dos décadas, admitir pasión por los videojuegos podía considerarse un rasgo de nicho. Hoy es prácticamente lo contrario.
Cuando una estrella del pop, un piloto de F1 o una figura del fútbol hablan de Pokémon con naturalidad, se confirma que el gaming ha dejado de ser un submundo para convertirse en un punto de encuentro cultural.
Esta normalización también explica por qué tantas franquicias buscan colaboraciones con celebridades: el cruce de audiencias es enorme.
Pokémon no solo vende juegos o cartas. Vende identidad generacional.

La campaña demuestra hasta qué punto Pokémon ha trascendido el videojuego para convertirse en un lenguaje cultural compartido. No es habitual que artistas globales, deportistas de élite y figuras del entretenimiento hablen con tanta naturalidad de una franquicia nacida en los años noventa, y menos aún que lo hagan desde un vínculo personal reconocible.
Ahí está la clave: más que una acción publicitaria, la iniciativa funciona como un recordatorio de la capacidad única de la saga para conectar generaciones.
También es una muestra de estrategia inteligente, en lugar de apoyarse únicamente en la nostalgia, Pokémon se posiciona como una marca viva que sigue formando parte de la identidad de millones de personas.
La pregunta “¿cuál es tu favorito?” es simple, pero activa algo poderoso: conversación, pertenencia y memoria colectiva. Pocas propiedades intelectuales pueden provocar ese efecto tres décadas después, y ese quizá sea el mejor indicador de que Pokémon no solo resiste el paso del tiempo, sino que sigue marcando el ritmo de la cultura digital.


